lunes, 3 de agosto de 2009

Amor de Naipes


Trabajo de pobre, trabajo de rico. Llenas mis venas de adrenalina y te conviertes en mi más aliado testigo.

O lugar de tristeza, lugar de sufrimiento, cuanto vales en mis recuerdos.

Le distes la oportunidad y mi alma está sonriendo.

Llegó para quedarse y ya mis manos piden su cuerpo.

Nuestras miradas se cruzaron y de nervios tembló todo mi cuerpo.

Le pido a Dios poder ver sus gestos de dulzura en el sexo, aunque me pregunto si sea lo correcto.

Trabajo de pobre, por tú culpa casi todos los días estamos coincidiendo.

Aléjalo de mí por favor, tocar su cuerpo me llevará al infierno.

No dejes que me hable, no dejes que sienta su aliento.

Por favor aliado del alma, no me dejes entrar en este juego.

¿Por qué no llegó antes? ¿Por qué no puedo apagar este deseo? Contéstame te pido o ayúdame a salir corriendo.

Cada día que lo veo crece más este sentimiento, crecen mis deseos de besarlo, con más ansias quiero tenerlo.

Lo miro con lujuria, muerdo mis labios y los siento hirviendo. Me excito al mirar todo su cuerpo y como un lobo ante su presa quisiera destrozarlo a besos.

Las horas nunca son suficientes y cada noche intentó a través de las copas olvidar este sentimiento.

Tiro los naipes y las cartas no me están mintiendo, si su cuerpo toco con mis labios, el destino del verdadero amor cambiaré por completo.
Víktor Lhuis

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