martes, 22 de junio de 2010

Vuelta al ruedo


Par de tropezones y todo se ajustó de sopetón
La última caída y el brillo en mis ojos me devuelven la ilusión.
Este verano me lleva sediento y cansado, pero los surcos malos encontraron su final.
Vuelvo al ruedo a buscar aventuras; hoy tras mis ventanas brilla el sol.

Mi piel se eriza, cual pelaje felino que busca el amor.
Hoy la vida me da vueltas y mariposas vuelan en mi interior.
Como un chiquillo sonrojado, las nuevas sonrisas hacen palpitar mi corazón.
Esta noche se agotaron las lágrimas y por fin se esfumó la tristeza y la falta de pasión.
Miro al cielo y doy gracias por alejarme de lo malo y devolver a mi vida mi yo.

Palomas llenan mi cielo y rosas mi jardín interior.
Mis alas cortadas crecen más grandes que nunca; de nuevo regresa a mi vida el fuego que tenía.
Hoy siento que me amo y que al ruedo sin miedo todo daría.

Personalidad de “Escargot”





*Nota de autor de Derramando Tinta: Este es un escrito que redactó la profesora Milagros Acevedo como parte de un ejercicio para un curso de periodismo , tomando como base el cuestionario Marcel Proust; donde los estudiantes debiamos utilizar seudónimos.



Escargot frente al mundo, no come cuento. Es una persona independiente, preparada, firme, valiente y resuelta. Se le nota cierta tendencia a evitar a los seres ignorantes y desaprensivos, lo que sugiere algo de impaciencia e intolerancia hacia personas sin escrúpulos, y un poco de resistencia contra aquellos y aquellos con “pocas luces”.

No obstante, Escargot, como bien refleja este seudónimo, carga un caparazón que oculta algunos rasgos de su realidad. Igual que un caracol, tiende a esconderse en sí mismo, con la única intención de disimular peculiaridades de su personalidad que considera, digamos, débiles. Pero “Escargot” no es débil, es sensible.

Quizás para él, la sensibilidad sea un defecto, o tal vez considere que ser vulnerable, idealista y un poco espiritual, no le provea satisfacciones personales. ¿Miedo, quizás? No creo. Mas bien, me inclino a pensar que Escargot sale de su concha a defender hasta lo indefendible cuando el reto lo enfrenta cara a cara.

También, Escargot lleva bien su armadura y sacará su espada para proteger a los desvalidos como pueda y, aunque se le pase el miedo por el cuerpo durante este proceso, que es lo normal, Escargot hará lo que tenga que hacer. Asimismo, creo también que aunque los resultados de esta gesta –valiente y enternecedora- sean positivos y alentadores, Escargot sufrirá igual. Porque Escargot tiene una tendencia a sufrirse la vida en silencio.

No dudo que sea un excelente amigo de sus amistades, y lo seguirá siendo, pero sólo hasta que lo traicionen. Esa vulnerabilidad y sensibilidad que lo caracterizan, hará que, otra vez, se enconche y prefiera evadirse del agravio, y analizarlo muy pacientemente en su caparazón. Sin embargo, no se quedará callado porque, mártir no es.

No sé si las experiencias vividas lo obligan a mostrarse más fuerte y decidido de lo que realmente es, y a sonreír incluso cuando está triste, o a disimular sus sentimientos, sencillamente, porque sus emociones las considera demasiado personales.

De hecho, creo que Escargot, cuenta con la virtud de ser un ente complejo, aunque defina esta complejidad como un defecto. Cuanto antes acepte que todos llevamos a cuesta una concha para bajarnos del mundo de vez en cuando, mejor será.

Pero que no espere a que esa concha crezca demasiado y se le haga muy pesada.

Profa. Milagros Acevedo (MILA)

SOS



Hoy acepto que sos mi enemigo cada noche que me embriagas en alcohol.
Me persuades con una copa tras otras con la excusas de borrar mi dolor.
Miles de lunas hemos visto juntos, pero jamás me escuchas cuando te digo que no.

Vos me drogas, me embriagas, me besas o te besan; cada noche es peor.
Junto a ti he pasado las más temibles experiencias: me recoges, me tiras, me ahuyentas, me pones en peligro y disfrutas bañándome en destilación.

Sos el zorro disfrazado que disfrutas la vida haciéndome y haciéndote sufrir. Cada vez que a cientos de millas por horas nos arriesgas te hace feliz; cual brebaje de adrenalina narcótica que necesitas para sobrevivir.

Sobre acantilados nos has balanceado y con espinas muchas veces nos cortas en busca de un sorbo más de tu droga alcaloide.

Tanto hemos soportado y aún me sigues poniendo a prueba. ¿Qué más puedes hacernos? ¿Qué hemorragia de maldiciones me ayudará a escapar de ti? No lo sé.

Noche a noche tras las persianas de mí morrada lloro desesperado y rezando a Dios le pido que te aleje de mí.

Millones de lágrimas por nosotros he llorado sin ningún fin.
Me levanto contigo, me dueles, me pesas y me haces sufrir. Miro al espejo y veo tu cara; y nuevamente me asusta pensar que te amo y tú sólo quieres vernos morir.

jueves, 10 de junio de 2010

Pedazos


Mil pedazos componen mi corazón; tú lo rompiste.
Con mil lágrimas se ahogó el día que partiste.
De tristeza se llenó y tú ni siquiera sufriste.

Tú a mi corazón usaste, maltrataste, escupiste,
ultrajaste, quemaste, y hasta golpeaste. Luego te fuiste
lo pateaste y tirado en el suelo lo abandonaste.

Aún así vivió; fracturado, enfermo, ultrajado, quemado,
escupido, deprimido, abandonado en fin hecho un desastre.

Al pobre vivir no le sirvió de nada.
A tu partida poco de él dejaste.
Sólo mil pedazos de un corazón sin valor y mil ganas de odiarte.

sábado, 5 de junio de 2010

Traspiés


Te pienso, te busco y no te encuentro.

Tú recuerdo nuevamente vuelve a quemar mi pecho; sufro y muero.

Mi alma desnuda busca tu aliento; siente frío, sigo despierto.

Noche a noche impávida solo me siento.

Tú presencia me hace falta; me castigo y pienso.

Muestro dulzura al futuro pero el destino es incierto.

Cobro fuerzas cada mañana, lloro y me pierdo.

Día a Día cambio mis rumbos; busco nuevos senderos pero no los encuentro.

Una vez más sonrío al mundo y cobro vida; vuelven los recuerdos.

Regresas a mi mente; me castigas, me subes, me bajas y me devuelves al infierno.

lunes, 31 de mayo de 2010

Pierde peso la cruz


Un puñal se clavó en mi pecho y lo logré arrancar.
Hiel cayó en la herida y la logré sanar.

Con fuego quemaste mis labios y cicatrices quedarán.
Hoy los recuerdos me invaden la cabeza y me hacen preguntar:
¿Habrá valido la pena quererte y pecar?

Hoy el viento se lleva las imágenes de nuestra vida juntos a la profundidad de la mar.
Y allá abajo nadaran con los peces, los delfines y las estrellas de mar.
Serán felices, pero junto a las aguas de los mares poco tiempo duraran. El océano es mi aliado y, al igual que hizo con tu sonrisa, con su sal las diluirá.

Tu imagen en mi mente se ve difusa y tu voz ya no me hace llorar.
En las noches me acuesto tranquilo pues ya no te he de pensar.
Me levantó con tu recuerdo y el sol lo hace callar.

Mis días sin ti y contigo son una cruz a medias.
Cargarla cada vez es mejor. Sus estillas ya no me arañan, ya soy todo un campeón.

La cima se ve lontana, el sendero rocoso; idéntico a nuestro amor.
La lluvia es acido en mi piel que se lleva los últimos rastros de tus besos,
de tus caricias y de tu olor.

La madera se pudre, las gotas se evaporan, el fuego se apaga
y poco a poco se olvida el recuerdo de tu mirada.

martes, 18 de mayo de 2010

De espinas y sal



Debo enterrarte pero no puedo.
Necesito olvidarte pero no quiero.

Tu recuerdo me quema el alma, irrumpe mi mente y destruye mis anhelos.
O Amor ciego que juraste nunca escapar.
O maldito embustero que mil veces me hiciste engañar.

Hechicero del mal que con dulzura me envolviste entre tus viles mentiras.
O siervo amargo de sonrisa celestial.

A ti aposté mi suerte, mi vida y mi todo que no era mío.
Mi todo que aún te pertenece.
Mi todo que te di a medias… mi yo que dejé escapar tras las tinieblas.

Maldita historia perfecta que nos sirvió de vendas.
Maldigo haberte conocido, haberte querido, haberte creído.
Maldigo que me creyeras y que me amaras.

Te detesto y me detesto.
Te odio y odio mi ser a tu lado y fuera de ti.

Aborrezco las noches de pasión intensa.
¿Cuánto daría al cielo para que las borre de mi cabeza?
De mí recibiste todo lo que podía dar: engaños, mentiras y un baúl de pimienta y sal.
Amargo fue el camino que nos llevó a este vil final.

Espinas tienen las rosas, rocas tiene la mar.
Rencor hay en tu recuerdo
Y fuego en el despertar.