
*Nota de autor de Derramando Tinta: Este es un escrito que redactó la profesora Milagros Acevedo como parte de un ejercicio para un curso de periodismo , tomando como base el cuestionario Marcel Proust; donde los estudiantes debiamos utilizar seudónimos.
Escargot frente al mundo, no come cuento. Es una persona independiente, preparada, firme, valiente y resuelta. Se le nota cierta tendencia a evitar a los seres ignorantes y desaprensivos, lo que sugiere algo de impaciencia e intolerancia hacia personas sin escrúpulos, y un poco de resistencia contra aquellos y aquellos con “pocas luces”.
No obstante, Escargot, como bien refleja este seudónimo, carga un caparazón que oculta algunos rasgos de su realidad. Igual que un caracol, tiende a esconderse en sí mismo, con la única intención de disimular peculiaridades de su personalidad que considera, digamos, débiles. Pero “Escargot” no es débil, es sensible.
Quizás para él, la sensibilidad sea un defecto, o tal vez considere que ser vulnerable, idealista y un poco espiritual, no le provea satisfacciones personales. ¿Miedo, quizás? No creo. Mas bien, me inclino a pensar que Escargot sale de su concha a defender hasta lo indefendible cuando el reto lo enfrenta cara a cara.
También, Escargot lleva bien su armadura y sacará su espada para proteger a los desvalidos como pueda y, aunque se le pase el miedo por el cuerpo durante este proceso, que es lo normal, Escargot hará lo que tenga que hacer. Asimismo, creo también que aunque los resultados de esta gesta –valiente y enternecedora- sean positivos y alentadores, Escargot sufrirá igual. Porque Escargot tiene una tendencia a sufrirse la vida en silencio.
No dudo que sea un excelente amigo de sus amistades, y lo seguirá siendo, pero sólo hasta que lo traicionen. Esa vulnerabilidad y sensibilidad que lo caracterizan, hará que, otra vez, se enconche y prefiera evadirse del agravio, y analizarlo muy pacientemente en su caparazón. Sin embargo, no se quedará callado porque, mártir no es.
No sé si las experiencias vividas lo obligan a mostrarse más fuerte y decidido de lo que realmente es, y a sonreír incluso cuando está triste, o a disimular sus sentimientos, sencillamente, porque sus emociones las considera demasiado personales.
De hecho, creo que Escargot, cuenta con la virtud de ser un ente complejo, aunque defina esta complejidad como un defecto. Cuanto antes acepte que todos llevamos a cuesta una concha para bajarnos del mundo de vez en cuando, mejor será.
Pero que no espere a que esa concha crezca demasiado y se le haga muy pesada.
Profa. Milagros Acevedo (MILA)

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